Mascotas con estrés

No solo los humanos sienten física y mentalmente las consecuencias de los cambios en la conducta, la ausencia de sus seres queridos, las mudanzas y el peso de la rutina. Por el cual hay que saber muy bien que las mascotas también se estresan, lo que puede modificar su conducta y reducir sus defensas, aumentando el riesgo de decaimiento, apatía o agresivo e indiciando un ciclo de enfermedades.

Para muchos expertos en la psicología animal la respuesta a los interrogantes planteado anteriormente es que las mascotas frente al estrés es muy variante su reacción. Algunos suelen llamar mas la atención de sus dueños a través de conductas regresivas como el orinar en cualquier parte, ladrar todo el tiempo, romper objetos o elementos, otros muestran falta de apetito y sueño permanente o por el contrario la hiperactividad y exceso de apetito. Por eso es importante que siempre se fije si el estado de ánimo y la conducta de su mascota ha cambiado o no. En cualquiera que fuese el caso, es fundamental que consideres que frente a cualquier cambio de conducta de tu mascota deberás consultar al veterinario de confianza ya que un cuadro de estrés prolongado puede llevar a la depresión y disminuir también notablemente la calidad de vida de su fiel compañero.

Por el cual, son muchas las causas de las que se puede generar esto, por ejemplo la mala alimentación, los cambios de la rutina de sus dueños, el traumatismo y enfermedades generales, el hacinamiento en un lugar pequeño, frente a esto tiene que prestar atención en las señales conductuales como los temblores e intentos de morderse la cola, los comportamientos destructivos como el morder los muebles, zapatos y objetos pero así también hay señales físicas como la hiperactividad o abatimiento, mal olor corporal y en el aliento, caspa y pelaje opaco, musculatura tensa y los ojos brillosos. Pero también esto puede pasar por las señales emocionales como la agresividad y la apatía o decaimiento. Para todo esto una de las recetas ideales es ofrecerle atención y cariño ya que el contacto físico reduce notablemente el estrés de las mascotas y no tiene que recurrir a la violencia ni a técnicas agresivas de adiestramiento.

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Acerca de Rocío Soller

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