Agapornis: ¿por qué son los pájaros del amor?


Los agapornis son una de las aves exóticas para criar en casa más comunes, seguramente la especie más popular luego de los periquitos. Su pequeño tamaño, su canto o sus colores vivos son algunas de las cosas que más nos gustan de los agapornis, pero una de las mayores curiosidades sobre estos pájaros es que son los más románticos.

En inglés, un idioma en el que se hace difícil pronunciar “agaporni”, se conoce a estas aves como love birds, que traducido significa “pájaros del amor”. Igual que sucede con las personas, es común encontrar el amor entre iguales, con alguien con quien tengas cosas en común, y por eso es habitual ver parejas que comparten la misma profesión, hasta en las que menos te lo esperas. Con los agapornis pasa lo mismo, y lo más curioso es que cuando eligen a su pareja, ya no la sueltan.

Estas pequeñas aves de la familia de los loros no son los únicos del reino animal que se caracterizan por su fidelidad, hay otras especies que tienen una sola pareja toda la vida. Pero es que los agapornis no sólo no cambian de pareja, sino que además no se cansan de ser muy cariñosos con ella.

Imagen Wikimedia / Guérin Nicolas // CC BY-SA 3.0

Al principio les puede costar, son bastante recelosos a los desconocidos. Si tienes una pareja de agapornis, se recomienda que primero los tengas en dos jaulas individuales puesta una al lado de la otra o en la misma pero separados de alguna manera. De ese modo podrán verse e ir conociéndose.

Cuando los juntes, puede que al principio se piquen en las patas pero, si se han ido adaptando progresivamente, no será nada peligroso. En poco tiempo se volverán inseparables.

Los agapornis son conocidos por sus cantos y también porque se alimentan entre sí. Estas aves se alimentan de semillas de avena, pipas o alpiste, así que es común ver como una le da de comer a la otra con el pico, como si fuera un beso.

Les encanta estar en pareja, no es un animal que quiera estar solo. Su naturaleza es viva y son muy alegres, por lo que necesitarás ofrecerles bastante espacio. Son muy protectores con su territorio, así que una vez que tengan su zona, se acoplarán a ella y no la abandonarán.

Necesitan, pues, una jaula amplia y si puede ser con barras horizontales para que puedan jugar y saltar de una a otra. Incluso puedes ponerles juguetes.

Los agapornis aprecian tanto su territorio y su pareja que cuando se quedan sin alguno de los dos, pueden mostrar un comportamiento un poco raro, se pueden alterar hasta el punto de llegar a ser un poco agresivos. Se dice incluso que si un agaporni se queda sin su “amor”, se pone triste y muestra síntomas similares a los de una depresión.

Ojo, no vale hacer trampa. Si tienes un agaporni solo, no le pongas un espejo en la jaula; podría confundirse e intentar relacionarse con la imagen que ve pensando que es otro pájaro. Esto provocaría mucho estrés en el ave.

Se dice que estos pájaros del amor fueron quienes inspiraron en cierto modo el día de San Valentín. La primera vez que se relaciona a los enamorados con San Valentín es en un poema del siglo XIV escrito por Geoffrey Chaucer. En este escrito inglés, titulado “El parlamento de las aves”, se habla de que es el 14 de febrero cuando las aves (y todas las especies, también los humanos) van a buscar su pareja.

Ya sabes, si quieres un agaporni como mascota, que sean dos.

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